El póker es una actividad en la que el análisis de la multitud de factores que influyen en el juego es muy importante. Uno de los más importantes es el análisis exhaustivo de nuestros rivales. Ese análisis tiene que combinar aspectos psicológicos y aspectos objetivos:
Sería importante hacerse tres preguntas sobre nuestros rivales antes de decidir como vamos a jugar nuestra mano:
- ¿De qué tipo de jugador se trata?
- ¿Cuáles son las manos / jugadas / partidas típicas de mis oponentes?
- ¿Cómo me ven mis oponentes? He aprendido a poner “cara de póker”?, es decir, ¿Logro contener mis emociones sin reflejarlas?
Con respecto a los tipos de rivales, destacaremos aquí una clasificación de las tipologías más comunes de jugador de póker atendiendo a un proceso necesario de observación basado en atender a la conducta regular de los jugadores según su actitud en la mesa así como en las manos que hemos podido ver en las que han participado.
- El jugador “tight”: juega hasta un 25 por ciento de "flops". Entre ellos podemos encontrar diferentes perfiles tales como el "tight agresivo" o el "tight pasivo".
- El jugador "Loose" : se trata de aquellos oponentes que verán por encima del 35% de flops y en sus múltiples variantes encontramos diferentes tipos de agresividad que pueden incluso a definirlos como jugadores maníacos si van a prácticamente todas las manos sin atender a su posición ni al valor de sus cartas.
- Jugadores “Calling Station”: nos convienen tanto como los maníaco; pero suponen menos riesgos para nuestro presupuesto. Su nombre se debe a que hacen call muchas veces, incluso cuando estaría mejor hacer raise o fold. Sus porcentaje de flops vistos asciende al 40%, el raise de pre-flop es de menos del 5% y su agresividad de 1 o menos. El "value bet" (una pequeña apuesta antes del showdown que sabemos con certeza que va a pagar) es la mejor manera de combatirlos.
Nuestro perfil: la imagen que damos como jugadores
En Póker, en especial en los juegos de Hold’em, tan importante como la imagen que tenemos de nuestros rivales es la imagen que los oponentes tienen de nosotros. Si trabajamos para construir una imagen determinada podremos explotar la errónea percepción de nosotros mismos que hemos creado. Aquí proponemos algunos consejos para explotar nuestra imagen:
1. Que nuestra imagen sea variada. No queremos que nos encasillen en un determinado tipo de jugador ya que para nuestros rivales lo más difícil es competir contra jugadores imprevisibles. Si actuamos de forma regular y metódica para ganarnos una determinada imagen tiene que ser porque pretendemos explotar posteriormente esa imagen. Lo más habitual es jugar es ir a demasiadas manos construyendo una imagen de jugador "loose" para que luego, en caso de recibir buenas cartas, nuestros rivales no tengan reparos en pagar nuestras apuestas.
2. Tratemos de no perder demasiado dinero en malas manos. Invertir fichas en nuestra imagen está bien pero debemos perder fichas de manera consciente solamente si a cambio obtenemos información valiosa. u
3. En el flop, lo mejor es jugar a lo seguro. En el pre-flop es cuando tenemos que definir nuestra mano y subir si la mano es buena para -por lo menos- ganarnos la imagen de que solo jugamos buenas cartas.
4. En una mesa fuerte, convienen una imagen dura, y si la mesa no lo es, conviene una imagen más suave. No olvidemos que se trata de la imagen, de la apariencia, no de la manera real de jugar.




0 comentarios:
Publicar un comentario